Apología del presente

De las de las condiciones humanas que más sufrimiento causan son la depresión, la ansiedad y los apegos disfuncionales. Las personas rara vez están situadas de manera vivencial en el momento presente en virtud de las  dimensiones temporales que caracterizan nuestra  psicología – pasado, presente y futuro- por ello se tienen tendencias de conducta, estilos y formas de pensamiento  que son resultado de las experiencias tanto positivas como negativas que se han sucedido a través de devenir de la existencia; cuando el pasado se le observa como un promontorio de tragedias, malos ratos y amargos recuerdos, entonces las enseñanzas de tales experiencias quedan en el terreno de lo posible, dando su lugar a la tristeza, amargura y depresión.

Por otro lado, la dinámica de la vida contemporánea se distingue por su fuerte movimiento, competencia y expectativas dadas por la cultura, el consumismo, y las representaciones sociales que del  éxito bombardean la conciencia de los individuos; la consecuencia, es la enorme cantidad de estrés y ansiedad que se experimentan de cara a las posibilidades situadas en el terreno laboral, de pareja, familiar, académico y un enorme etc. dese cuenta querido lector que la tendencia es hacia la preocupación, si, a la pre- ocupación, es decir, ocuparse de la problemática antes de que  exista en el terreno de los acontecimientos, y en esa realidad “virtual”, se espera, se sufre y muchas veces se fracasa,  en medio de la ansiedad y la angustia - causada por ella-  aún antes de haberse iniciado ninguna acción; a ansiedad es una de las experiencias humanas más difíciles de afrontar y resolver, por qué la cotidianidad la ha trasformado en un fenómeno naturalizado y por tanto invisible.

Tanto la depresión como la ansiedad son el resultado de apegos disfuncionales;  por ello se entiende la tendencia humana a situar en cosas y personas la posibilidad de alcanzar la felicidad y la paz, tal pareciera que si no tengo tal cosa, tanta cantidad de dinero, tales logros o determinadas personas a mi lado, no seré feliz ni estaré satisfecho. El gran problema de está fantasía creada por la educación es que tanto las cosas como las personas son entes móviles, cambiantes, pues es lógico suponer que todo lo que inicia tiene un final, de alguna manera tarde o temprano las cosas y las personas cambian de opinión, de actitud, de conducta;  la vida de los hombres no es estática sino que es movimiento y cambio, entonces, si en realidad nuestra tranquilidad, paz y felicidad está totalmente situada en el exterior de nosotros mismos, el resultado se le conoce como “apego disfuncional"  y es la principal causa de frustración, dolor y sufrimiento de los seres humanos. No se trata de evitar el amor y las relaciones interpersonales, los sueños y los proyectos, sino evitar ser poseídos por ellos, trasformando nuestra libertad y felicidad, en relativas posibilidades de acuerdo al logro material o la aceptación del otro.  

En conclusión, en pocas ocasiones los seres humanos estamos fijados con pasión y compromiso con el aquí y el ahora, en lo que algunos llaman el “eterno presente”. Cuando los hombres vislumbren el pasado como un maestro y la experiencia como un aprendizaje, entonces podremos agradecer todas las herramientas y fortalezas que con las que nos hemos formado y por ende nos habilitan el abordaje de los retos actuales y futuros, sin temor ni ansiedad, sino con fe y esperanza en nuestra propias capacidades, es momento entonces de concientizar que el único apego seguro es a nuestra riqueza interna, ensanchando el amor y el respeto por nosotros mismos, pues de la calidad de ese amor propio depende la calidad del amor que prodiguemos a los demás, en el aquí y en el ahora, pues solo en el presente objetivamente se vive, vivámoslo pues mientras tengamos esa posibilidad…